EDITORIAL

Como nunca antes, la actual campaña por la Presidencia de la República, que ya se encuentra en su recta final, está al rojo vivo, cuando hoy ya estamos a solo 9 días para la realización de los comicios.

La verdad, en estos tiempos modernos estábamos acostumbrados a procesos más tranquilos, pero en la antesala de estos comicios del 29 de mayo ha pasado de todo y también los candidatos se han dicho de todo, lo que tiene bastante caliente el ambiente, cuya temperatura sube más a medida que se acerca la fecha clave.

No estamos exagerando al decir que en esta campaña se ha caracterizado por su manifiesta agresividad, con aspirantes que se califican mutuamente de bandidos y delincuentes, por lo que, como se dice de manera popular, se sacan los cueros al sol.

Aparte de las agresiones verbales e insultos también hemos tenido episodios al estilo Watergate, con la colocación de sofisticados micrófonos en las sedes políticas, capaces según lo que dicen, de hacer filmaciones y grabar clarísimos audios, para de esta manera enterarse de los planes del enemigo.

 

"Hay que bajarle el tono a esta contienda electoral y dejar a un lado el ambiente de violencia que se ha sembrado en estos últimos días, no solo de parte de los candidatos, sino también de sus seguidores y también detractores, que en las redes sociales han depositado toneladas de basura, como si se trataran de un relleno sanitario".

 

Nos parece que se trata de una situación muy inquietante, puesto que lo que estamos viendo es que hace rato, el debate, las propuestas e ideas de nuestros aspirantes a la Presidencia de la República, quedaron relegados a un segundo plano, en aras de las peleas e incriminaciones mutuas.

En efecto, ya hace rato que no se habla de los programas de Gobierno, desplazadas por las peleas que se han convertido en el pan de cada día, en unos enfrentamientos en los que toman parte con el mayor entusiasmo –y belicosidad- no solo los candidatos, sino también sus fórmulas vicepresidenciales y sus jefes de debate y, naturalmente sus seguidores.

Como están las cosas, nos parece que es el momento de ponerle orden a la casa. Hoy un proceso tan transcendental para nuestro país, como lo son los comicios presidenciales están a solo semana y media para su realización y por ello, no nos parece lo más conveniente, que sus principales protagonistas, sigan enfrascados en peleas de plaza de mercado y en alusiones al pasado en las que el objetivo es desprestigiar al contendor.

Nos parece, entonces, que es el momento para que los participantes de esta contienda electoral se pongan serios y en estos 9 días que restan para que, en Pasto, Nariño y Colombia, acudamos a las urnas, enarbolen la bandera blanca de la paz, dejen a un lado sus diferencias y más bien convenzan a sus electores con propuestas e iniciativas que tanta faltan le hacen a nuestro país y no sigan pensando que la Presidencia de la República la va a ganar quien más grite e insulte a su contrario.

Hay que bajarle el tono a esta contienda electoral y dejar a un lado el ambiente de violencia que se ha sembrado en estos últimos días, no solo de parte de los candidatos, sino también de sus seguidores y también detractores, que en las redes sociales han depositado toneladas de basura, como si se trataran de un relleno sanitario.

¡Por favor! Lo que ahora necesitamos con urgencia ese cordura y tranquilidad y así lo deben entender los 7 candidatos que permanecen en la pelea.

Todos, candidatos y electores, recobremos la calma y la serenidad y en estos pocos días que restan para los comicios, analicemos con lupa quién es la mejor opción para que a partir del próximo 7 de agosto dirija los destinos de nuestro país. Ese es el camino a seguir a partir de hoy.

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