Ese no es el camino

Mauricio Muñoz

Ya vamos 20 días del nuevo año, que como ya hablamos con antelación, viene con situaciones muy fuertes para la sociedad. Sin embargo, estos problemas pueden potenciarse, si en lugar de comportarse de la mejor manera en medio de una comunidad, atentamos contra la misma.

Jornadas atrás, la comunidad de la ciudad se ha dado cuenta de la falta de varias tapas del alcantarillado en las calles de nuestra ciudad, convirtiendo las vías de la capital en verdaderas trampas mortales. Es cierto que la necesidad puede ser apremiante y más en medio de la carestía que está viviendo toda la población, pero esto no puede justificar que los dueños de lo ajeno, por unos pesos, pongan en riesgo en primer lugar, el patrimonio de sus conciudadanos, y en un caso más extremo, la vida de los niños, niñas, adolescentes y adultos que hacen uso de las vías de Pasto.

El día lunes en el intercambiador vial Agustín Agualongo, justamente en el paso deprimido, los ladrones hurtaron una tapa que convertía este lugar en una zona intransitable, pues la alcantarilla descubierta no podría ser vista por los conductores, que por lo general transitan por este lugar a alta velocidad, propiciando una verdadera catástrofe en este sector. Afortunadamente la tapa fue repuesta con celeridad, pero, solo fue una de tantas trampas que hay en la ciudad a causa del accionar delictivo de estos tenebrosos personajes.

Curiosidad causa la tapa que ha sido hurtada en la intersección de la Plaza del Carnaval y la calle 19, pues esta desapareció del sector en donde se ubica un CAI, la URI y una sede de la fiscalía. ¿Acaso la vigilancia del sector es tan insuficiente, que fue imposible darse cuenta de la acción criminal? Y el problema en el sector va más allá, imagínense el tránsito en hora pico por este sector, que a pesar de tener dos carriles de tránsito, solo puede usarse uno puesto que, las tiendas y bodegas del sector se adueñaron del carril izquierdo, así que piensen en un momento como seria transitar por el lugar con la dificultad esbozada.  

Queridos lectores, la mayor parte de nosotros tiene un vehículo, el cual usamos para transportarse por la ciudad, ¿tendría usted los recursos económicos para pagar el arreglo de su vehículo después de caer en estas trampas mortales? Piense por un momento si otro vehículo pasa por el sector, o un transeúnte camina por la vía y usted pierde el control del mismo, ¿qué podría pasar con usted y las demás personas implicadas en los hechos? Si, la situación es inimaginable por la crudeza de la misma, pero lastimosamente puede suceder.

Tres caminos nos quedan, el primero, ser vigilantes de nuestro sector, ante el más mínimo ruido, revisar que está pasando y llamar a las autoridades, el segundo camino es para quienes compran estos artículos, si no hay demanda, no hay oferta, ojo, que el producto puede estar manchado con la sangre de un transeúnte o de un conductor, y el tercer camino es para las autoridades, que las cámaras que hay en la ciudad sirvan para algo, no siempre la excusa puede ser “esa cámara está dañada”.

Por Mauricio Fernando Muñoz Mazuera

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