Movilidad, un dolor de cabeza en Pasto
ClauZ

Desde hace algunos meses cuando decidí convertirme en una más de las personas que les apuestan a los medios de transporte alternativos en la ciudad de Pasto he podido aprender un par de cosas al respecto.

Aunque la verdad los conductores de motos y carros en la capital nariñense me han dejado más de una vez con un grito en la boca ante su perversa manera de manejar, también hay muchos irresponsables en bicicleta que van por allí creyéndose los dueños de la calle.

La primera vez que me ‘arriesgue’ a montarme en la patineta eléctrica o ‘triciclo’ como le dicen algunos amigos me llené de pánico. Será porque nunca has sido parte de los conductores sino al contrario solo pasajero y muy rara vez te fijas en cosas que cuando tú eres el que conduce vas aprendiendo.

 El miedo se apoderó de mí y obviamente tenía que pasar al lado de buses, carros, motos, biciusuarios y en su gran mayoría puedo asegurar en Pasto la gente siempre sale a conducir acelerada.

Lo grave del asunto independientemente de mi poca experiencia como conductora, es que muchos nunca cumplen con las normas de tránsito y lo peor del caso es que son todos los medios de transporte los que fallan en simples reglas como respetar el semáforo en rojo, poner direccionales a la hora de dar una curva o no atravesarse en el último momento como si en la calle no estuviera nadie más. Eso por no nombrar, por ejemplo, en la avenida Torobajo la gente se parquea donde sea y no les importa adueñarse de la ciclorruta poniendo en riesgo la vida de los aficionados al ciclismo. Además, los buses de servicio público bajan y suben pasajeros cada dos minutos y se cruzan al frente de los otros sin importarles nada. ¡Es una barbaridad!

He tenido un par de inconvenientes con conductores de carros que se acuerdan de poner direccionales cuando ya se fueron encima del otro y para rematar se dan el lujo de ser groseros y refunfuñar. Eso sin dejar de lado que algunos aficionados al ciclismo también se creen los dueños de todo y no paran cuando hay un semáforo en rojo y al contrario se lanzan y esperan que los otros frenen para darles el paso.

Ante estas problemáticas que son un dolor de cabeza en el diario vivir de los nariñenses y ante la evidente falta de respeto por las normas de tránsito y el trabajo articulado para mejorar la movilidad de una ciudad como la nuestra en donde los carros y motocicletas son muchas, es necesario y con urgencia pedagogía.

Es indispensable que las autoridades empiecen a trabajar en sancionar al irresponsable que no es capaz de respetar una señal y de esta manera poco a poco empezar a trabajar en construir de manera conjunta una mejor movilidad.

Por: Claudia Zambrano Erazo

Category

Espectáculo

Horóscopo

Publicado2022-08-10

Las fisicoculturistas nariñenses María Ángel Ortega y Carolina Ortega se vienen consolidando al conseguir medallas para la región en diferentes compe

Video juegos