Participación en política, obligación moral
P. Narciso Obando.

Los obispos católicos de Colombia, con motivo de las elecciones presidenciales, invitan a todos los colombianos a participar activa y conscientemente en los comicios electorales que se aproximan.

Hoy más que nunca necesitamos de nuestra capacidad para reflexionar sobre la realidad en la cual vivimos y reconocer las causas profundas de nuestros males sociales, sin dejar de mirar las grandes potencialidades que tenemos para progresar unidos. La fuerza de la esperanza nos debe mover a participar responsablemente en el actual proceso democrático.

¿En qué Colombia queremos vivir mañana? Este interrogante nos motiva y nos da la posibilidad de engendrar ideales para el bien de todos. Así, al participar, superamos el pesimismo y el miedo que nos llevan a desconfiar permanentemente unos de otros.

El sueño compartido de un país mejor para todos nos permite recuperar la confianza ciudadana en las instituciones, si logramos entregar su dirección a las personas que consideramos más dispuestas a servir al bien común.

Podemos avanzar como país si en este proceso democrático participamos todos. A pesar de nuestras circunstancias, el voto es la herramienta sin violencia más poderosa que tiene una sociedad democrática para determinar su futuro; cuando votamos, hacemos que nuestras voces sean escuchadas. Recordemos que el ser ciudadano fiel es una virtud y la participación en la vida política es una obligación moral.

Ejerzamos el derecho al voto con responsabilidad y honestidad. Que el compromiso político del cristiano, sea un camino para la paz, exigiendo unas elecciones transparentes, libres, serias y responsables.

Nuestras comunidades ayer y hoy tienen muchos problemas; gran parte del dinero del presupuesto, los corruptos lo han gastado mal o lo han desaparecido. Las vías están en mal estado y no se apoya a los campesinos para que mejoren la producción; todos estamos expuestos a los robos, atracos, secuestros, extorsiones; las personas enfermas no tienen buena atención en su salud; los jóvenes sin futuro son presa de drogadicción, alcoholismo, prostitución, pandillismo y muchos padres y madres de familia no tienen trabajo. Por ello debemos tener en cuenta que las decisiones que aceleran o frenan el desarrollo de los pueblos, son ciertamente de carácter político.

Mucho cuidado con los mesianismos políticos, que se presentan como salvadores de nuestro país. Debemos tener muy presente que ningún partido representa a la Iglesia y los católicos pueden militar o dar su voto libremente al partido o al candidato que mejor responda a sus convicciones personales, respetando siempre los valores del Evangelio.

Se debe estudiar con detenimiento si los programas de gobierno son factibles o solo son pura demagogia, antes de apoyar a determinado candidato. Hablar y prometer es fácil, hacer las obras viables es otra cosa. Más que basarse en lo que dicen los políticos, hay que analizar lo que han hecho anteriormente para ver si son coherentes, íntegros y honestos.

Elijamos conscientemente la honradez por encima de la corrupción, la verdad frente a la mentira, la vida frente a la muerte, la libertad y la democracia frente a la manipulación. No permitamos que el Estado sea utilizado al servicio de intereses e ideologías particulares, que solo quieren desunir y sembrar el odio entre los colombianos.

Por: P. Narciso Obando.

Category