Olas de contagios y tercera dosis, coincidencia?

OCU

La edad a la que se está inyectando la tercera dosis de vacuna va bajando. El presidente del Gobierno de España acaba de anunciar que las personas de entre 60 y 69 años y el personal sanitario recibirán la tercera dosis de vacuna para frenar la próxima ola y siguientes.

¿Es esta decisión una precaución basada en la evidencia científica o en una percepción errónea de cómo funciona el sistema inmunitario?

Anticuerpos y tercera dosis

Cuando una persona reciba la tercera dosis, verá aumentados sus niveles de anticuerpos. Eso es lo esperable para aquellos que respondieron bien a la segunda dosis y cuyo sistema inmunitario se activó a partir de las células memoria creadas por la primera dosis.

La segunda dosis originó más linfocitos B memoria (los que producen anticuerpos) y más linfocitos T ayudantes (Th) memoria (los que coordinan toda la respuesta inmunitaria incluida la producción de anticuerpos). Pero también, y eso es lo más importante, se generaron más linfocitos T citotóxicos (Tc) memoria, que son los que aniquilan a las células infectadas por el virus.

Obviamente, una tercera dosis de vacuna despertará a todos los linfocitos memoria que reconozcan los antígenos generados por la vacuna. En consecuencia, volverán a proliferar y a producir células efectoras que producirán anticuerpos, sustancias reguladoras y linfocitos Tc activados que detectarán y eliminarán a las células infectadas. O al menos es lo previsible en personas que responden bien a las vacunas, que son la mayoría.

La duda es lo que ocurre en quienes no han respondido bien ni en la primera ni en la segunda dosis. El sistema inmunitario no es como un clavo que se va hundiendo más y más a cada golpe: si no responde a la primera o segunda dosis, lo más seguro es que no responda ni a la tercera ni a la cuarta.

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