El hambre y la pobreza de las mayorías desposeídas no se encuentran escritas en los astros ni se esconden detrás de viento. Ellas están presentes en la historia de la humanidad produciendo dolor y muerte.

El hambre se halla latente en ese inmenso ejército brazos caídos, los cuales cada mañana observan con estupor que las riquezas de su tierra se concentran, como una maldición, en pocas manos.