Violentas escenas de “El juego del Calamar” influencian a niños en España

"El juego del Calamar"

Desesperación, traición y exceso de violencia, es lo que incluye el Juego del Calamar, que ahora despertó las alarmas de la comunidad española; luego que los alumnos intentaran imitar las pruebas. Según indica el diario El Mundo.

NIÑOS DE 8 Y 9 AÑOS FUERON DESCUBIERTOS CON EL "JUEGO DEL CALAMAR"

Agregó que se dieron cuenta en días anteriores que los niños de 8 y 9 años de primera, estaban jugando el juego de "Un, dos, tres, pollito inglés". Después se dieron cuenta que se trataba del juego "luz roja, luz verde" de la serie "El juego del calamar".

 

Para su sorpresa, al indagar entre sus alumnos se percató de que más de la mitad de ellos había visto la serie. Al preguntar cómo “la mitad dijo que la había visto solo en su móvil y la otra mitad la han visto ¡CON SUS PADRES!”, manifestó de forma indignada.

 

“¿Qué cojones hace un niño de 8 o 9 años con un móvil con internet para poder ver lo que le da la gana a la hora que le da la gana (alguno lo veía de madrugada)? ¿Desde cuándo es normal que un móvil sea un regalo de comunión o de cumpleaños a esa edad?”, se preguntó.

 

La maestra en su cuenta en Twitter señaló que había profesores que no sabían de qué se trataba el juego hasta que la vieron.

 

"Los profes que no habían visto la serie, no sabían de qué iba la historia y les parecía un juego inocente. A los que la hemos visto nos recorrió un escalofrío por el cuerpo", señaló.

 

NO ES LA PRIMERA VEZ QUE LOS NIÑOS IMITAN

Que los niños imiten esta serie no es nuevo. En varios casos intentaron lanzarse a volar desde una ventana después de ver a Superman. Adolescentes imitaron a Alex en La Naranja Mecánica y los chicos que intentaron suicidarse después de escuchar Nevermind de Nirvana.

 

La investigadora canadiense Catherine L’Ecuyer, autora de Conversaciones con mi maestra, dijo que le impacta que los niños vean este tipo de cosas.

 

“Todos los niños nacen con un umbral del sentir, una sensibilidad que les hace ser capaces de percibir la realidad tal como es, de distinguir lo falso de lo verdadero y lo bueno de lo malo. Pero, si los rodeamos de entornos violentos y frenéticos, ese umbral del sentir subirá. Todo les parecerá lento, la vida real les parecerá lenta, perderán empatía y empezarán a depender de estímulos externos para sentir algo. Primero normalizarán la violencia y después, se harán dependientes”.

 

Por su parte, Begoña Ladrón de Guevara, presidenta de la Confederación de Asociaciones de Padres, COFAPA, consideró que “la responsabilidad, en el fondo, está siempre en las familias”.

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