Se encuentra usted aquí

Minuto a Minuto

EN VIVO

28/02/2018 - 09:46
Los sismos ponen en alerta a los habitantes y con esta aplicación usted podrá informarse de todo lo referente.

Vea También...









Recomendado

recomendado

13/11/2019 - 18:26
Foto: Europa Press
31/10/2019 - 11:40
El jefe de Estado anunció la presencia de 2.500 agentes, en los próximos 40 días, para resguardar la seguridad de los habitantes del departamento.
Foto: Presidencia
27/10/2019 - 21:54
El presidente de los colombianos se refirió a la jornada de elecciones regionales y realizó su balance.

Encuesta

¿Participará en el Paro Nacional este 21 de Noviembre?

 

Chica Instagram de Hoy

Chica Instagram

27/10/2018 - 15:56
La joven modelo estadounidense cada vez que publica una foto vuelve locos a sus fans y quienes no se cansan de elogiarla. ¡Mira las fotos!

Espacio Paranormal

Para ver más noticias escalofriantes ingrese AQUÍ

Martes, Octubre 15, 2019 - 09:38

Es el amanecer del 27 de octubre de 1492. En las costas de Bariay las aguas se mecen plácidamente. Sus playas semejan una blanca cabellera bordeada por un mar turquesa, con una luminosidad especial en este día. Sus pacíficos habitantes han despertado a continuar con su rutina en la agricultura y la alfarería. En el horizonte se alcanza a divisar la presencia de tres puntos que avanzan hacia ellos. Ya llegan. Son las tres carabelas de la Corona española. Sus hombres descienden ávidos de riquezas. Durante más dos meses han soñado con el oro y las más exquisitas especias. ¡Al fin… las indias prometidas!

Fue así como el hombre europeo llegó a la que Colón calificara, prendado de sus paisajes y de su gente, “la tierra más hermosa que ojos humanos vieran”. Pero, 15 días antes, el 12 de octubre, ya habían entrado en contacto con tierra en la isla Guanahaní -actuales islas Bahamas-. Informado en lenguaje mímico por los naturales de que había otras tierras cercanas, arriba a unas playas sorprendentemente deslumbrantes por la blancura de sus arenas, es la costa nororiental de la isla de Cuba, actual provincia de Holguín.

A partir de este momento se desarrolla el más ambicioso proyecto de los reyes de España: la conquista del nuevo continente.

Esta Amérika con “k”, es la reivindicación de la de la tierra de nuestros antepasados. Es la tierra de nuestros aborígenes, que los españoles llamaron indios. Es un continente escarnecido por la ambición de riquezas. Aquí hubo destrucción, violencia y muerte: esclavizaron a los negros del África, mataron a los indios y violaron a sus mujeres. Trajeron enfermedades como la sífilis y la viruela; devastaron por completo selvas y bosques a fin de cultivar la caña de azúcar, cacao o café.

Amérika proviene Amerrikua, es un término originario del pueblo Maya antiguo que significa “el país de los vientos” o de los altos vientos, tierra de los hura-kanes o vientos violentos. Cuando Alonso de Ojeda pasó por Centro América en 1499, los indios de la costa de Cumará denominaban al continente entero con el nombre de Amerrikua, que quiere decir en lengua maya tierra de los cuatro vientos. De esta palabra se origina realmente el nombre dado al continente americano y no como reconocimiento al conquistador (cartógrafo) florentino Américo Vespucio o Vespucci, cuyo nombre de pila era en realidad Alberic, Alberico o Alberigo. Este italiano fue, según la historia oficial, quien notó que las tierras “descubiertas” por Colón  no eran las indias, sino un nuevo mundo.

La cosmovisión de los nativos era el equilibrio entre el hombre y la naturaleza, aquella que nos provee los frutos que nos alimentan, por ello trasciende al plano de lo sagrado y lo espiritual. La tierra es la madre, es el elemento femenino de la fertilidad. Los dioses son figuras de animales.

Para los quechuas, los aymaras y otras etnias de la cordillera andina le denominaban la Pachamama, como una gran deidad. Realizaban el ritual de la challa u ofrenda, donde le daban de comer y beber con los frutos de la naturaleza, como una forma de agradecer por los beneficios recibidos y que no vaya a desatar su furia. Pero no era el espacio geográfico sino el contexto de la diversidad de los frutos.

Valga la oportunidad para rendir homenaje al inmenso jardín de Nino Bravo,  a Nuestra América de José Martí; a una Latinoamérica unida, en una patria grande, que lucha en contra del sometimiento de las grandes potencias. Porque americanos somos todos los que habitamos este continente: negros, indios y mestizos. Porque amamos la riqueza natural expresada en agua y biodiversidad, y con Neruda alzamos nuestra voz: “América, no invoco tu nombre en vano”.

fundacionecosofia@gmail.com

Aníbal Arévalo Rosero,

- Software por Activisual -