[-]

Se encuentra usted aquí

Minuto a Minuto

EN VIVO

28/02/2018 - 09:46
Los sismos ponen en alerta a los habitantes y con esta aplicación usted podrá informarse de todo lo referente.

Vea También...

Especiales

15/08/2019 - 09:37
Durante el festival se vivieron intensas noches de sexo y drogas. ¡FOTOS + VIDEO!
27/07/2019 - 09:18
El consumo de alcohol, el tabaquismo y la infección del VPH aumenta los riesgos de esta enfermedad. [VIDEO]









Recomendado

Encuesta

¿Tiene claro cuál será su voto en las elecciones regionales del 27 de octubre?

Chica Instagram de Hoy

Chica Instagram

27/10/2018 - 15:56
La joven modelo estadounidense cada vez que publica una foto vuelve locos a sus fans y quienes no se cansan de elogiarla. ¡Mira las fotos!

Espacio Paranormal

Para ver más noticias escalofriantes ingrese AQUÍ

Sábado, Marzo 23, 2019 - 15:36

Durante el gobierno del presidente Juan Manuel Santos Calderón se registraron varias protestas sociales de grandes magnitudes a lo largo y ancho del país, en donde se caracterizaron las de los estudiantes, trabajadores, campesinos, indígenas y transportadores, quienes utilizaron acciones de presión como el bloqueo de vías, so pretexto de defender y reclamar sus derechos.

Frente a esa situación y a fin de evitar que se atente contra la vida humana, la salud pública, la seguridad alimentaria, el medio ambiente o el derecho al trabajo, se aprobó el artículo 44 de la Ley 1453 del 24 de junio de 2011, mediante el cual se penalizaron distintas acciones de protesta, principalmente las ocupaciones y bloqueos de vías públicas.

Sin embargo, a pesar de todo ese marco legal que prohibió poner en peligro la infraestructura de transporte, algo curioso sucedió en el gobierno de Juan Manuel Santos Calderón; pues no utilizó la ley para conjurar los problemas que se presentaron con los protestas, como fue el bloqueo por los indígenas del Cauca de la carretera Panamericana.

Simplemente el exmandatario prefirió acudir a la demagogia para disolver a los manifestantes, al hacer uso de los halagos, falsas promesas que son populares pero difíciles de cumplir y otros procedimientos similares para convencerlos de no continuar obstaculizando la movilidad de la vía y, por ende, afectando económica y socialmente a otros departamentos como el de Nariño.

A Santos Calderón la estrategia demagógica le funcionó. Al prometer el “oro y el moro” no solo a los indígenas del Cauca sino también a los del sur de Nariño, quienes habían bloqueado el tránsito por el Puente Internacional de Rumichaca, en solidaridad con la “minga caucana, logró disolver a los manifestantes y, por ende, que apoyaran su reelección presidencial y de paso el proceso de paz que se iniciaba con la Farc.

Pero como “nada es eterno en la vida”, el gobierno de Santos Calderón terminó, dejando un Estado con una deuda del orden de los 516 billones de pesos, según la Contraloría General de la República, un Acuerdo de Paz mal acordado que entregó la institucionalidad estatal a la guerrilla fariana y una serie de compromisos sin soporte económico para cumplirlos a cabalidad con las organizaciones de campesinos, de indígenas, de profesores, de estudiantes, de transportadores, de trabajadores de la salud, de funcionarios judiciales, etc.

Hoy en día todos esos sectores y organizaciones, aunque saben la difícil situación económica del país, se hacen los desentendidos. A través de marchas y protestas buscan que el Estado paternalista les cumpla todas sus peticiones. No les importa en lo más mínimo si son exageradas o no y si tienen que emplear todo cuanto esté a su alcance para lograr su objetivo, inclusive hasta el vandalismo y el terrorismo.

Lo indígenas caucanos bloquean de nuevo la vía Panamericana, so pretexto de reclamar el cumplimiento de pactos firmados con gobiernos anteriores; pero presionan a Iván Duque que los cumpla y saque plata de donde no hay, cuando lo único que tiene que hacer es que se respeten primero los derechos de los demás aplicando la Ley.

El departamento está en crisis, a punto de infartarse; sin embargo, el único que celebra y aplaude lo que pasa en el Cauca es el  gobernador Camilo Romero, quien sigue pensando que “Nariño es el corazón del mundo”, cuando en realidad bajo su gobierno es otra cosa distinta.

 

Por: Luis Eduardo Solarte Pastás

solarpastas@hotmail.com

- Software por Activisual -