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Domingo, Septiembre 8, 2019 - 16:59

La devaluación del peso prosigue a ritmo continuo, y con ello el encarecimiento de muchos producto de la canasta familiar, los mismos que desde hace varias décadas ya no produce el país. ¿Por qué se está devaluando el peso? ¿Cuáles son los factores que aportan a ello? Preguntan en el público. Examinemos algunas realidades. 

Colombia vive su semana más caótica en el movimiento del dólar. La Tasa Representativa del Mercado (TRM) cerró el pasado lunes en 3.459 pesos, la más alta de la historia. De hecho, alcanzó a rozar los 3.500 pesos en las operaciones de hace dos días por cuenta de la crisis entre Estados Unidos y China.

El fenómeno desembocó en que si se toma la TRM más baja de 2019, que hasta ahora ha sido 3.072 pesos y se compara con la más alta: 3.459, se puede decir que el peso colombiano ha perdido el 12,5 % de su valor en cinco meses y medio frente al dólar. Superado solamente por el peso argentino, que ha perdido cerca de 37 % de su valor en lo corrido de este año.

Sin tomar lo que ocurre en Venezuela y siguiendo el ranquin de Bloomberg, Chile estaría en el tercer lugar al tener una devaluación del 10,26 %. El peso mexicano también aparece en la lista con una caída del 5,71 %, mientras que en el real brasileño la cifra llega hasta el 5,65%.

El hecho entonces de que Colombia tenga la segunda divisa más devaluada de la región supone tanto retos como oportunidades de negocio. Para algunos profesores de economía, “la devaluación en Colombia se viene estimulando por factores coyunturales asociados con la inestabilidad del precio del petróleo y con el cuantioso déficit en cuenta corriente que ya supera el 4 % del PIB”.

El fenómeno supone otro problema. De acuerdo con el informe de julio de la Junta Directiva del Banco de la República, “se observa una tendencia a la depreciación del peso colombiano frente a los socios comerciales y a los principales competidores en los Estados Unidos en los mercados de café, banano, flores y textiles”.

Lo cierto es que hoy, el peso colombiano se registra como una de las monedas más depreciadas en la región. 

Pero hay que aclarar que el aumento del dólar responde a varios elementos, que en lo fundamental podrían resumirse de dos tipos: estructurales y coyunturales. Los primeros hacen referencia a características productivas de la economía colombiana, así como su vinculación histórica a los mercados internacionales; y los segundos a circunstancias propias del ciclo económico, y en el caso colombiano particularmente al ciclo internacional.

La principal característica de la estructura productiva colombiana está signada por cuatro fenómenos: 1) el crecimiento del sector minero energético y la concentración de capitales en tal rama de actividad; 2) la desindustrialización; 3) la destrucción del sector agrario; y 4) la financiarización de la economía, entendida como un proceso de décadas, en el que la acumulación de capital se supedita principalmente a actividades financieras y vinculadas a la especulación. 

Para concretar, la moneda colombiana ha sido de las que más se ha depreciado porque se han conjugado dos elementos: por un lado cae la entrada de capitales de portafolio y, por el otro, el precio del petróleo ha sido el más afectado en este escenario internacional, mucho más de lo que ha sufrido la cotización del cobre, producto del que dependen las exportaciones de Chile y Perú, o el gas natural del que depende Bolivia. Contrario a lo que le ha ocurrido a la soja –producto de alta importancia en la canasta exportadora tanto de Brasil y Paraguay– que incrementó su precio, lo que en parte les ha permitido amortiguar la caída de los otros productos o las bajas en las entradas de capital. 

Con la economía nacional en crisis, de nuevo, la posibilidad de controlar su ahondamiento y de recuperar indicadores, depende de lo que ocurra en el panorama internacional. La ausencia de soberanía económica es evidente. La tensión internacional permanece y el impacto sobre la economía colombiana puede aún ser más fuerte, dependiendo de lo que ocurra en las rondas de negociación comercial de septiembre entre China y EE.UU. 

Pese a todo, queda un pequeño margen para las decisiones fiscales del gobierno nacional, las que podrían jugar un papel destacado, no obstante la austeridad es una opción poco efectiva en momentos como el actual. 

Pero en ese escenario es importante recalcar sobre unos factores.

Así, el crecimiento económico de Colombia es dependiente de las exportaciones y de la disponibilidad de liquidez internacional, es decir, la disposición de capital necesario para el financiamiento de la economía en su conjunto. El caballito de Troya para esto ha sido el petróleo, como principal vehículo para traer la Inversión Extranjera Directa (IED), así como la garantía para la inversión de portafolio.

 

Por: Guillermo Alfredo Narváez Ramírez

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