Se encuentra usted aquí

Minuto a Minuto

EN VIVO

28/02/2018 - 09:46
Los sismos ponen en alerta a los habitantes y con esta aplicación usted podrá informarse de todo lo referente.

Vea También...

Especiales

Fotos: utb.edu.co
27/09/2019 - 09:24
La edición 40 se realizará en Nueva Delhi, India, y bajo el lema "Turismo y empleo: un futuro mejor para todos".
Foto: Referencial
15/09/2019 - 10:54
Cada 15 de septiembre se celebraría el Día Internacional de la Democracia. Hay 48 países donde la dictadura es la forma de Gobierno.









Recomendado

Encuesta

¿Cuál cree que es el mayor problema que afrontan los estudiantes universitarios en Colombia?

Chica Instagram de Hoy

Chica Instagram

27/10/2018 - 15:56
La joven modelo estadounidense cada vez que publica una foto vuelve locos a sus fans y quienes no se cansan de elogiarla. ¡Mira las fotos!

Espacio Paranormal

Para ver más noticias escalofriantes ingrese AQUÍ

Jueves, Septiembre 19, 2019 - 17:18

Terminando el siglo XX tomó impulso la necesidad de promover la bicicleta como alternativa de movilidad sostenible. Su tradición de uso deportivo o proletario, debía democratizarse para llegar a clases más pudientes que hacían uso irracional del auto, con el consecuente colapso del espacio público.

Ante el auge del carro y sus problemáticas, la bicicleta era opción. No era fácil reemplazar autos por ciclas; para llamar la atención se recurrió a medidas desesperadas como las masas críticas, generándose un nuevo problema. Pero las ciudades con alto desarrollo humano cambiaron el esquema con voluntad política de sus gobiernos; con intervenciones amigables lograron volverlas más caminables y ciclables. La movilidad humana se consolidó como solución en el siglo XXI.

 El tema ambiental se priorizó en el mundo. Lo malo ha sido la politización y uso de su causa para fines oscuros, políticos, mercantilizados y populistas. Hoy muchos que dicen ser ambientalistas científicamente poco conocen del tema. Lo tomaron como bandera por ser tendencia o moda llevando mensajes confusos que no permiten sensibilizar ni educar a la población.

 El avance ha sido mínimo y el efecto invernadero va creciendo. En buena medida ello se debe a los seudo-ambientalistas que promueven acciones superficiales, nada consistentes, producto de falta de competencias y argumentos; a su actitud radical y poco incluyente. Pero por, sobre todo, su incoherencia ante un analfabetismo puntual. Son sujetos que intervienen sobre el producto final, sin aportes estructurales basados en la evidencia científica.

 Los supuestos ambientalistas no tienen conocimiento preciso sobre el manejo de la huella de carbono. Esto exige unos comportamientos profundos, estructurados y comprometidos. El asunto requiere finura en su aplicación. De allí la enorme cantidad de errores que diariamente cometemos. Los hábitos cotidianos inciden profundamente en la huella de carbono, lo cual hoy es el mayor desafío frente al efecto invernadero.

 Es inaceptable que posen de ambientalistas, derrochadores implacables de malos hábitos de vida, ‘ambientalistas’ obesos culposos (no patológicos), consumidores de productos ultra procesados, afectos a las carnes rojas que favorecen la ganadería intensiva y el hambre en el mundo.

Para obtener un kg de proteína de origen animal se requieren entre tres y 20 kilos de proteína vegetal. Ecuación que explica que si tenemos al frente un suculento “bisteck”, en su proceso se han invertido al menos 10 Kg de proteínas aptos para el consumo humano.

Otro efecto nefasto de la cría intensiva de ganado son sus emisiones de GEI. El seis por ciento del CO2 generado a nivel global es producto de los gases emitidos por las vacas. La población ganadera contamina tanto o más que el sector transporte según la FAO. Además, es responsable del 37% de todo el metano producido, gas 23 veces más perjudicial que el CO2 y que se origina en su mayor parte en el sistema digestivo de los rumiantes. (El reciclaje metódico es punto esencial a tratar en otro capítulo).

 Ni que decir de la epidemia de ilusorios animalistas cuyo máximo esfuerzo es cuidar un perro y participar en rimbombantes campañas, pero alejados de una realidad empática con la naturaleza. En tantos casos “animalistas” sobrepesados en algunos adictos al alcohol o al tabaco, tantos con prácticas contrarias a la naturaleza humana que terminan afectando el equilibrio de la vida. Si se es un genuino animalista o ecologista, se debe iniciar con la coherencia aparte de la pasión, que corresponde más a una conciencia tormentosa.

 Dice un viejo adagio “Si quieres curar a otros, primero sánate a ti mismo”. Debemos estar en paz con nosotros, con nuestro cuerpo. Ser responsables, mantenernos en el peso adecuado, alimentación sana y frugal, físicamente activos y la mejor higiene corporal (es decir libre de tóxicos como alcohol, tabaco, drogas). Pero además, ser absolutamente coherentes con lo que proponemos.

 Hoy abundan los activistas, muchos radicales, excluyentes e impositivos. Otros haciendo populismo y demagogia utilizando un tema tan universal como es la armonía y sostenibilidad planetaria. Políticos patéticos y activistas de todas las pelambres en fotos con perritos, gatitos. Gorditos pecadores y borrachines pusilánimes pontificando pero autodestruyéndose. De estos nada genuinos ecologistas o animalistas, líbranos Señor.

Por Fabio Arévalo Rosero MD

- Software por Activisual -