Se encuentra usted aquí

Minuto a Minuto

EN VIVO

28/02/2018 - 09:46
Los sismos ponen en alerta a los habitantes y con esta aplicación usted podrá informarse de todo lo referente.

Vea También...









Recomendado

recomendado

13/11/2019 - 18:26
Foto: Europa Press
31/10/2019 - 11:40
El jefe de Estado anunció la presencia de 2.500 agentes, en los próximos 40 días, para resguardar la seguridad de los habitantes del departamento.
Foto: Presidencia
27/10/2019 - 21:54
El presidente de los colombianos se refirió a la jornada de elecciones regionales y realizó su balance.

Encuesta

¿Le conviene al gobierno de Iván Duque que Guillermo Botero haya renunciado?

Chica Instagram de Hoy

Chica Instagram

27/10/2018 - 15:56
La joven modelo estadounidense cada vez que publica una foto vuelve locos a sus fans y quienes no se cansan de elogiarla. ¡Mira las fotos!

Espacio Paranormal

Para ver más noticias escalofriantes ingrese AQUÍ

Domingo, Agosto 11, 2019 - 18:11

Mucha gente y muchos medios de comunicación (la mayoría) pretenden mostrar la crisis de Puerto Rico como un problema lejano, distante a nuestras realidades, un algo que pasa por allá en una isla del Caribe que pertenece a los Estados Unidos.

Y si, efectivamente, lo de Puerto Rico es una atrocidad; pero ni está lejos, ni sus problemas nos son ajenos. Por el contrario, por muy norteamericanos que se vean y se sientan ellos mismos, la verdad es que son tan latinos como nosotros; y atravesando, palabras más palabras menos, por los mismos líos por los que está pasando nuestra América desde México hasta Argentina. Los gringos no es que estén exentos de dificultades, pero las que padecen allá son de origen y naturaleza distintos.

La historia es larga. Puerto Rico es hoy un “estado libre asociado de EEUU”: una especie de nación poseída por el poder económico y político de los norteamericanos, aunque su territorio no se haya querido incorporar por estos al suyo. Goza de cierta autonomía política y fiscal. Se le permitió incluso que contara con una Constitución relativamente independiente y con cierta libertad para elegir a su gobernador por vía electoral. Sus ciudadanos son norteamericanos desde 1917, con casi todos los derechos, excepto votar en las elecciones de USA.

Quien venía actuando como gobernador de la isla hasta hace solo unos días, era Ricky Rosselló, un excampeón de tenis y biomédico hijo de otro exgobernador que había ocupado el poder durante ocho años.

Ricky había logrado ganar las elecciones enarbolando las banderas de la recuperación económica, la lucha contra la corrupción y la reparación de los daños dejados por el violento huracán “María” en 2017, muy recordado no solo por la terrible devastación, sino por la imagen infame de Trump tirándoles a la cara a los damnificados rollos de papel higiénico.

Su gobierno resultó un fiasco total. Los boricuas se fueron de la isla por millones (hoy viven en EEUU más de cinco millones y quedan en el territorio solo tres). La economía no se recuperó, la corrupción se disparó y las consecuencias de la tormenta siguen sin mejorar.

La crisis, obvio, estalló, y lo hizo por donde no se esperaba. A Rosselló se le destaparon cientos de conversaciones con funcionarios del gobierno y con otros de sus amigotes. Páginas y páginas cargadas de cinismo extremo: burlas, ofensas y groserías contra las mujeres y contra la comunidad Lgbti; contra artistas famosos apreciados por la gente; hostigamientos y amenazas contra periodistas; chanzas y mofas infames contra las víctimas del huracán; y hasta frases que dejan entrever manejos irregulares de los recursos públicos.

El pueblo se le reveló a Rosselló y logró que renunciara. Apremiado por la situación y ante la negativa de Wanda Velázquez (la Secretaria de Justicia que debía aceptar el cargo pero que no quiso por las acusaciones de corrupción en su contra), dejó encargado del gobierno a su buen amigo Pedro Pierluisi, secretario de Estado. ¡Toda una tragedia! La designación de Pierluisi fue demandada dos días después por inconstitucional, y no hubo otro remedio que designar de gobernadora a la cuestionada Wanda al quinto día de la crisis.

Trump, haciéndose el loco, permanece en silencio; no trina en el twitter, no tiene la culpa de nada; su indolencia y su desprecio por los latinos es total, que importa su suerte, no son blancos. Se rumora incluso que, pensando en aprovecharse del escándalo, tiene previsto recortar al máximo los traslados presupuestales argumentado que no vale la pena gastar un dólar más en esa gente que no sabe gobernar ni administrar la plata que se les da. ¡Moñona!

La desgracia mayor está, en que cambiando los nombres de los protagonistas y ajustando pequeños detalles, la historia bien podría asimilarse a la de toda América Latina.

Por Miriam Martínez Díaz

@PazAportes

- Software por Activisual -