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Jueves, Noviembre 21, 2019 - 10:45

Papas empolvadas

Definitivamente a los universitarios que les encanta saborear las papas a la francesa, seguro que les quitó la gana de comerlas cuando ayer por la mañana la dueña de un modesto restaurante del sector de Torobajo barría el andén frente a dos gigantescos baldes plásticos que contenían el tubérculo en fajitas.

La desagradable escena fue observada en el occidente de la ciudad de Pasto por dos estudiantes universitarias cuando se dirigían a sus clases.

Las estudiantes manifestaron que a medida que la mujer levantaba polvo, este caía sobre las papas, las cuales aseguraron que con el paso de los segundos se iban tornando cafés.

Expresaron que si bien es cierto por un lado la mujer trataba de mejorar la imagen del negocio retirando la suciedad, no le sirvió de nada porque las personas que evidenciaron lo sucedido jamás se atreverán a frecuentar ese lugar.

Argumentaron que si bien es cierto no están en contra de aquellas mujeres que de manera honesta se ganan los recursos para el sostenimiento de sus hogares, no deben olvidar que la higiene es importante para atraer a la clientela.

Indicaron que las entidades que regulan el funcionamiento de los establecimientos públicos deben instruir a los dueños y administradores para que fomenten en ellos el buen servicio.

 

Piscina desaseada  

A punto de sufrir un soponcio estuvo una joven usuaria que ayer en la mañana acudió a su habitual acuaterapia en Kinesis de la ciudad de Pasto, tras observar que el agua de la piscina estaba literalmente ‘espesa’, turbia y maloliente.

Expresó que el desagradable panorama la obligó a desistir de su ingreso, debido a que ni siquiera los encargados del mantenimiento del lugar se inmutaron por cambiar el agua y garantizar un buen servicio.

La angustiada paciente manifestó que esa es la tercera vez que en el transcurso de este semestre soporta esa amarga experiencia. Sostuvo que pese a las quejas puestas en conocimiento de los directivos de la entidad, parece importarles un pito.

Indicó que si bien es cierto los jóvenes y adultos que acuden a las sesiones de acuaterapia lo hacen para mejorar el estado de su salud, sostuvo que ante el elevado índice de contaminación que presenta la piscina les puede salir más cara la cura que la enfermedad.

Pan con sabor a moho

Con sabor a tierra y humedad asegura una madre de familia del suroriente de la ciudad de Pasto que le quedó en el paladar luego de probar un pan que había comprado en una humilde tienda del sector.

La madre de familia del barrio El Tejar que se comunicó con esta redacción sostuvo que ese fue el bocado más espantoso que pudo haber tenido en su vida, tras recordar que los desconocidos sabores que llegaron hasta su estómago la hicieron vomitar.

Como si eso ni hubiese sido suficiente sostuvo que el olor que emanaba el ‘exquisito’ pan que se pretendía comer al momento del desayuno, se asemejaba al de una media de lana después de haber sido retirada de una bota pantanera.

 

“Pa’ allá no voy”

Como es común cada fin de año, en el municipio de Pasto ya se comenzó a escuchar de algunos taxistas el acostumbrado ‘pa´ allá no voy’.

Esa detestable frase que según la mayoría de usuarios parece ser la insignia de los conductores y dueños de esos vehículos de servicio público, la escuchó a inicios de esta semana cuando le pidió a un taxista que la llevara desde la plaza de Nariño hasta el barrio Santa Mónica.

Expresó que la negativa respuesta la escuchó a los pocos segundos que la usuaria se había sentado con sus compras en el asiento trasero del carro. Indicó que fue mucho el tiempo que perdió en hacer parar ese vehículo que en subir y bajarse de él.

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