[-]

Se encuentra usted aquí

Minuto a Minuto

EN VIVO

28/02/2018 - 09:46
Los sismos ponen en alerta a los habitantes y con esta aplicación usted podrá informarse de todo lo referente.

Vea También...

Especiales

08/06/2019 - 08:57
Un día como hoy pero en 1929 en Bogotá, asesinado el estudiante Gonzalo Bravo Pérez y luego de denunciar la masacre de las Bananeras.
29/05/2019 - 11:51
El último miércoles del mes de mayo se eligió para visibilizar la historias de miles de personas que sufren de esta enfermedad. ¡VIDEO!









Encuesta

¿Cree que la aplicación de la "Doble instancia" en Colombia debe ser retroactiva?

Chica Instagram de Hoy

Chica Instagram

27/10/2018 - 15:56
La joven modelo estadounidense cada vez que publica una foto vuelve locos a sus fans y quienes no se cansan de elogiarla. ¡Mira las fotos!

Espacio Paranormal

Para ver más noticias escalofriantes ingrese AQUÍ

Viernes, Mayo 18, 2018 - 17:07

A la palabra el diccionario de la RAE le da el significado de disputa o manera de discutir como lo es la dialéctica. Tanto de la dialéctica como de la erística se puede decir que como recurso dialógico no pueden ser más que aceptados en beneficio de la discusión y el entendimiento.

Lo inaceptable se encuentra en el afán de poder mostrar la cabeza del vencido por lo que se recurre al viejo truco de los sofistas, consistente en si no puedes convencerlos confúndelos. Pues del raciocinio y la argumentación lógica se resbaló a la sustentación retorcida, cuyo fin no es otro que el de tejer la maraña en la cual debe de caer el contradictor rendido o las moscas atraídas por la dulzura simulada o falsa sabiduría.

Leo con atención la última columna de Héctor Abad Faciolince publicada en El Espectador el pasado 13 de mayo y precisamente encuentro en ella un claro ejemplo de lo que terminó siendo la erística cuando los discípulos de Euclides de Megara la redujeron a una simple argucia con el ánimo de llevar a equívocos por capricho o conveniencia, los sofistas cobraban remuneración por sus discursos.

Una vez leído el escrito del autor de ‘El olvido que seremos’ se puede colegir que la intención es la de tumbar incautos, al mejor estilo paisa. Para lograrlo comienza la columna llamando la atención hacia un congreso de pseudocientíficos cuyos propósitos no son otros que los de luchar contra las estructuras opresivas del conocimiento y las corrientes científicas en boga asociada al poder. Una alianza que tiene como propósito ocultar que la tierra es plana y defender la redondez de la tierra.

Hasta allí el escrito de Abad es divertido y apropiado para lectura de domingo. Pues sectas como la puesta en evidencia por Héctor han existido y existirán, pese a todo avance científico y desarrollo cultural, unas más radicales que otras, estas con más poder de convicción que aquellas y también con más dinero y ansias de poder político.

Lo que las convierte en peligrosas al contar con posibilidades de acceder al gobierno para ejercerlo desde y para su credo. Pero si de ser liberales se trata no se puede objetar su existencia y en defensa de una sociedad diversa es deber permitirles iguales posibilidades de expresar sus pensamientos y creencias, como sucede con los que piensan y creen en lo opuesto a sus ideas y convicciones.  

Por eso, si de querer ser serio en su disquisición el columnista debería haber parangonado a los terraplaneros con los conservadores ultramontanos y las iglesias que se llaman a sí mismas cristianas que apoyan la candidatura de Duque. Pues es ahí en donde se ve a esos contestatarios retrógrados que no aceptan todo cuanto obligue a ir más allá de sus tradiciones, de su fe, de sus valores y fundamentos económicos y políticos. Si el columnista hubiese tenido la intención franca de discutir debía de haber elegido al contendor de manera más coherente.

Pero la intención del escritor no es la de proponer un diálogo en torno a la pseudociencia y mucho menos sobre el peligro que significa el que sus conjeturas sean convalidadas cada vez por una mayor cantidad de personas en el mundo. Por esta vez al escritor no le interesa debatir y sí causar daño. Por lo que hábilmente, a la mejor manera de los erísticos, Héctor recurre a la imagen de los terraplaneros para mediante una maroma retórica elaborar una analogía con Gustavo Petro, puesto que según el columnista, así como ellos niegan la redondez de la tierra, Petro niega su cercanía al ideario de Hugo Chávez.

Como Euclides, Abad trata de demostrar mediante un falso silogismo una verdad que la experiencia no se lo permite y para ello recurre al viejo truco de plantear un argumento verdadero para sostener una conclusión mendaz. Pues el propósito es defender su juicio, así sea desorientando. ricardosarasty32@hotmail.com 

 

Por: Ricardo Sarasty

- Software por Activisual -