Se encuentra usted aquí

Minuto a Minuto

EN VIVO

28/02/2018 - 09:46
Los sismos ponen en alerta a los habitantes y con esta aplicación usted podrá informarse de todo lo referente.

Vea También...

Especiales

12/12/2019 - 09:12
México y miles de fieles celebran con diferentes actos religiosos para “Guadalupana” en la Basílica que lleva su nombre.
Foto: Ruven Afanador
10/12/2019 - 13:04
El 10 de diciembre de 1959 tras cuatro años de construcción, el presidente Alberto Lleras Camargo lo inauguró en Bogotá. [VIDEO]









Recomendado

recomendado

Imagen: Merck
08/12/2019 - 16:13
Colombia se une a los más de 60 países de todo el mundo que ya cuentan con este medicamento; incluyendo Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá,...
23/11/2019 - 09:44
El Presidente informó que se inicia a una conversación Nacional y que fortalezca la agenda vigente de política social.
13/11/2019 - 18:26

Encuesta

¿Para usted quién tiene más credibilidad en el desarrollo del Paro Nacional?

 

Chica Instagram de Hoy

Chica Instagram

27/10/2018 - 15:56
La joven modelo estadounidense cada vez que publica una foto vuelve locos a sus fans y quienes no se cansan de elogiarla. ¡Mira las fotos!

Videos Virales

Espacio Paranormal

Para ver más noticias escalofriantes ingrese AQUÍ

Sábado, Abril 9, 2016 - 10:13

El pasaje que nos presenta el texto del evangelio de este domingo siempre me ha llamado la atención por varias razones: la primera, por la manera como describe algo que es profundamente humano en la vida de las personas y grupos, como lo es el sentirse desilusionado, desalentado y fracasado. Las cosas, como son descritas no habían salido bien para este grupo de seguidores de Jesús, pues no solo era la desilusión de lo acontecido con la pasión y muerte de Jesús, sino el hecho de haber fracasado en la pesca de aquella noche. Era algo común, nada había de extraordinario.

La segunda razón obedece a ese sentido de solidaridad en el momento difícil que muestran los discípulos. Pedro, como quien no quiere la cosa dice “me voy a pescar”, los otros discípulos le responden “vamos también nosotros contigo”. Querían expresar su situación de no tener algo qué hacer, de estar sin programa, como solemos decir en nuestro lenguaje. Por lo menos, podían ocuparse en la pesca, algo había para hacer. Y eso también nos sucede a nosotros en la vida diaria.

La tercera razón es por el hecho de no reconocer a Jesús. Tiene que suceder algo extraordinario para que se les abran los ojos: la señal de la pesca abundante, después de una noche infructuosa. Es la invitación a almorzar y a preparar algunos de los peces que habían cogido. Todo en el contexto de reconocer al Maestro y hacer lo que Él les dijo.

La última razón y la más importante, lo que quiero llamar la pedagogía del amor. En el diálogo con Pedro no se trata de reprocharle el hecho de haber negado a su maestro, sino invitarlo a reconocer su error, a corregirlo, a ser humilde y confiar menos en sí mismo y más en la fuerza interior que lo mueve en el seguimiento de Jesús. Desde esa actitud humilde y sencilla surge la misión que se confía y se le reitera tres veces “apacienta mis ovejas”. Es una misión de servicio desinteresado y generoso, que tiene consecuencias serias,  incluida la muerte.

Las preguntas que me formulo a mí mismo y a quienes leen esta columna son las siguientes: ¿cómo actuamos ante las fallas que las personas tienen en su desempeño? ¿Cómo reaccionamos ante el hecho sencillo y elocuente de reconocer que se ha fallado? ¿Descubrimos el sentido de la misión que se nos ha confiado con respecto al cuidado de los demás para ayudarlos a ser y a crecer?

Hoy como ayer, siempre podemos fallar. Normalmente, no lo hacemos por malicia, nos sucede por fragilidad, por una confianza exagerada en nosotros mismos y en lo que podemos lograr. Esto, normalmente nos produce desánimo, nos desmotiva. Miremos las cosas con mayor serenidad y descubriremos una fortaleza interior que nos invita a dar un paso más allá, a confiar en lo que se nos dice como invitación a la superación de esas situaciones frustrantes. Es vivir en nosotros la experiencia que tuvieron estos discípulos que, por no tener otra cosa que hacer, se fueron a pescar y allí reconocieron a quien era la fuerza interior de sus vidas, quien los había llamado, había muerto y también había resucitado. Esa pedagogía le funcionó a Jesús en la línea del fortalecimiento interior de sus discípulos. Lo reconocieron y siguieron adelante. Y nosotros, ¿qué?

- Software por Activisual -