EDITORIAL

El triste y muy doloroso episodio en desarrollo del cual durante el horario de recreo un estudiante dio muerte con arma blanca a un compañero al interior de una institución educativa de Pasto, puso al descubierto una delicada problemática social no solo en el plantel que fue escenario de este hecho trágico sino en varios colegios de nuestra ciudad.

Lo cierto es que esa lamentable muerte sacó a flote, violentas situaciones de rivalidades que día a día, se presentan en las escuelas y colegios de la capital nariñense, las cuales se reflejan en agresiones verbales y físicas, así como los consabidos enfrentamientos pugilísticos, que terminan con narices sangrantes y en ocasiones con otras lesiones más delicadas.

Lo que también nos mostró ese homicidio, es que son muchos los adolescentes y jóvenes que acuden a estudiar amados de cuchillos y navajas, que a la postre fue lo que desencadenó el hecho de sangre que se vivió en Pasto.

Esta alarmante situación la pudo comprobar la Policía Metropolitana, que luego de lo ocurrido inició visitas de control a varios centros educativos, en las que en desarrollo de las requisas se encontró que, entre sus cuadernos y libros, eran varios los estudiantes que escondían las mencionadas armas blancas.

 

"El triste y muy doloroso episodio en desarrollo del cual durante el horario de recreo un estudiante dio muerte con arma blanca a un compañero al interior de una institución educativa de Pasto, puso al descubierto una delicada problemática social no solo en el plantel que fue escenario de este hecho trágico sino en varios colegios de nuestra ciudad".

 

Hemos querido hacer ese necesario preámbulo para destacar como se merece, la iniciativa que se ha emprendido desde la Institución Educativa Liceo de la Universidad de Nariño, mediante la cual el objetivo primordial es el de promover la sana convivencia en los planteles educativos de Pasto.

Se trata de un emprendimiento que es liderado por el profesor del área de Filosofía Jairo Ortega y la sicóloga Natalia Benavides, quienes, al darse cuenta del inquietante incremento de los conflictos y enfrentamientos entre los estudiantes de los planteles de Pasto, decidieron poner en marcha el proyecto Atenea, mediante el cual se busca brindarles un eficaz acompañamiento a los estudiantes desde la etapa de transición, hasta el grado 11.

El buscar que niños, niñas y adolescentes tengan en sus manos las herramientas que requieren para enfrentar este tipo de incidentes nos parece una tarea loable desde todo punto de vista, la cual merece nuestro total respaldo y apoyo.

Consideramos como bien lo señalan los responsables de este proyecto que gran parte de lo que le ocurre a nuestros estudiantes en materia emocional, en sus planes de vida y en las competencias lectoras, está directamente relacionada con las nefastas secuelas que nos dejó la pandemia de Covid-19.

En ese sentido, no se puede negar que el virus es culpable de afectaciones, no solo en detrimento de los estudiantes, sino de un vasto sector de la población de casos de depresión, estrés académico y crisis emocionales, que en nuestro medio afectan a miles de personas y que, como todos lo sabemos ha tenido un efecto negativo en el comportamiento de las personas, dando lugar a numerosos casos de intolerancia.

En especial, los autores del proyecto Atenea, señalan que el aumento de las crisis emocionales, especialmente entre los estudiantes se debe a la inesperada y abrupta llegada de la pandemia, la cual obligó a la inmediata suspensión de las clases, así como un prolongado confinamiento, el que ningún pastuso, nariñense o colombiano, había vivido jamás.

Por lo tanto, se requieren con urgencia de esta clase de emprendimientos que tratan de implementar la sana convivencia en escuelas y colegios de Pasto y en ese orden de ideas, estamos convencidos que el proyecto Atenea será de enorme beneficio para miles de estudiantes en nuestra ciudad.

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