Cuando lo pierdes todo

Camila León Coral

En estos días tuve la oportunidad de hablar y compartir con varias personas, familias que lo perdieron todo a causa de un incendio.

En esta situación es donde uno se pone a pensar que lo material no lo es todo, que lo más importante es estar vivo, tener salud tener a tu familia a tu lado, tener un techo en donde vivir, y es en donde le doy gracias a Dios por todo lo que tengo, porque no me falta un día un plato de comida en la mesa.

En ocasiones nos quejamos por cosas tan simples, y no nos damos cuenta que en realidad lo tenemos todo, nos quejamos por cosas tan sencillas, estas personas jamás se imaginaron perderlo todo y menos de esta manera así tan de repente, tan de la nada. Algunos estaban en sus lugares de trabajo y recibieron esta llamada en donde les decían que su casa se estaba incendiando, el trabajo de toda una vida, la casa que construyeron con su esfuerzo estaba envuelta en llamas.

Es muy difícil y de verdad me duele el corazón al vivir y ver en el rostro de estas personas su desesperación al querer salvar su casa, al querer apagar el fuego con lo que sea que se encuentren Otros estaban dentro de su casa y empezaron a ver el fuego, sentir la impotencia al no poder apagarlo y ver que cada vez las llamas crecían más, trataron de sacar estufas y cilindros de gas, sus motocicletas que son su transporte para que la tragedia no sea peor de la que ya estaban viviendo, salir de ahí y salvar sus vidas, no les quedaba de otra. No alcanzaron a sacar nada más, ninguna otra pertenencia y verse ahí sin poder hacer nada por su casa y por sus cosas.

Esa noche no durmieron, amanecieron junto a los Bomberos, Policía Nacional, Ejército y demás vecinos que ayudaron a sacar escombros, vieron como sus casas se caían, y que ya no quedaba nada, completamente inhabitables.

Sin embargo, existen personas de buen corazón, la cuales brindaron ayudas, haciendo varias donaciones de alimentos, colchones, camas, ropa, dinero, ladrillos y cemento para volver a construir y demás donaciones para que estas personas puedan subsistir.

Hoy no fue mi casa la que se incendió, y espero que nunca me pase, pero siempre que pueda ayudar a una persona que lo necesite lo haré.

Gracias a las ayudas de todas las personas que pusieron su granito de arena, volver a hablar con los afectados días después del incendio y ver que ya tenían un semblante diferente, ver que su mirada y su rostro eran de felicidad alegró mi alma y me llena de orgullo ver cómo aún hay personas de buen corazón que les duele el mal de los demás. Me alegró el alma ver que aún existen personas que se ponen la mano en el corazón y ayudan aportando, así sea poco o mucho, lo importante es ayudar de corazón y dar sin esperar nada a cambio.

Por: Camila León Coral

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