De vuelta a la libertad

Camila León Coral

Tuve el agrado de cubrir el recibimiento y la llegada de la hermana Gloria Cecilia Narváez al aeropuerto de Chachagüí y a la ciudad de Pasto, un acontecimiento lleno de muchas emociones, alegría, llanto, música, globos y abrazos.

Así mismo tuve la oportunidad de escuchar su relato del tiempo en cautiverio y su misión en Mali, África, ella llego ahí a ayudar a cuidar niños, en su misión ella y las hermanas de su congregación hacen la vez de madres y reciben a los bebés con un día de nacidos, ella afirmo que la misión de las hermanas Franciscanas de María Inmaculada no es convertir a los musulmanes en católicos, sino ayudar al prójimo sin importar sus creencias religiosas.

Las delegaciones de religiosas que llegan a ese lugar suelen estar preparadas en diferentes ámbitos. Hay monjas enfermeras, trabajadoras sociales, docentes como en el caso de la hermana Gloria y preparadas en otras disciplinas. 

La noche del secuestro 7 de febrero de 2017, las monjas tenían la puerta del garaje sin candado, porque en el lugar había una ambulancia y, para atender pronto las emergencias, dejaban todo con fácil acceso, tanto así, que cuatro hombres armados con machetes y fusiles ingresaron a la casa.

En el momento en que entraron los terroristas, las madres tenían cerca de 50 niños con edades de entre un día y dos años de edad. Eso aumentaba la angustia de la hermana Gloria Cecilia. Al principio, los yihadistas pidiendo euros y pertenencias, pero después pretendían llevarse a la monja más joven, pero la hermana Gloria lo impidió y se ofreció en su lugar, todo el tiempo la insultaban y la humillaban por su religión, pero ella siempre recordando palabras que en toda su formación le inculcaron, así que jamás les dijo nada referente, siempre los respeto y respeto su religión y siempre oraba por el bienestar de sus captores y del resto de secuestrados en el mundo.

El 9 de octubre del 2021 después de 4 años de secuestro quedo en libertad, la hermana viajo al Vaticano, donde se encontró con el papa Francisco y estuvo en chequeos médicos, regreso a Pasto su región natal este lunes 22 de noviembre.

“Es gracias a Dios que estoy viva” fueron sus palabras en su relato en medio de una rueda de prensa en la Universidad Mariana de Pasto, su fe, la confianza en Dios y una capacidad enorme de adaptación y resiliencia, hicieron que soportara cada día su cautiverio, amenazas e insultos en donde le advertían que la matarían.

Ahora la hermana Gloria espera poder seguir sirviendo a las comunidades más afectadas y asegura que no tiene miedo de volver a irse del país a alguna misión fuera de él, si eso le encomiendan y espera que su testimonio de vida sirva para incrementar la fe en las personas alrededor del mundo, Nos deja una gran enseñanza y una gran admiración hacia ella, nunca perdamos la fe pese a los problemas o pruebas por más difíciles que parezcan, Dios siempre estará para ayudarnos a salir de ellas.

Por: Camila León Coral.

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