El humano es un animal con razón
Ricardo Sarasty

Escribe Bertrand Russell que aquello de que el ser humano es un animal racional, afirmado por Aristóteles, no parece ser muy cierto o al menos una cualidad que lo distancie lo suficiente de los otros animales como para llamarlo pensante. Hasta de pronto dice el mismo Bertrand Russell que con él esté sucediendo un caso de involución evidente en el uso que le ha dado a su capacidad de crear. Pue a pesar de que ocupo muchos años de su vida en la búsqueda de pruebas que le ratificaran aquello de que el humano es el ser de la creación más inteligente, lo encontrado solo le alcanzó para sustentar que a medida que la historia de su presencia avanza sobre la tierra son más en cantidad y crueldad las pruebas de su irracionalidad presente en la superstición y la persecución. Acciones en las cuales parece haber puesto su mayor interés.

De pronto sea una forma de encontrar consuelo a la irracionalidad de estos tiempos pensar en la de antepasados de épocas como la medieval y por ello creamos en aquello de que somos más inteligentes o desarrollados intelectualmente, si quiere ver así, que los sacerdotes cazadores de brujas y espantadores de demonios. Pero lo único cierto es que locos han existido siempre y siempre los habrá, solo que los locos de ahora comparados con los de épocas como las del llamado oscurantismo son más fáciles de justificar y soportar, pues los que las padecen forman parte del contexto cultural que los produce. Igual a como sucedió en el entonces de Torquemada y Cagliostro cuyas tonterías fueron aceptadas y explicadas como resultado del ejercicio de la razón más calificada puesta en el uno al servicio de la persecución de infieles y en el otro como fuente de actos extraordinarios, prueba de su condición sobre natural. 

Que los humanos se diferencian de los otros animales en virtud de su inteligencia parece ser una verdad irrefutable no obstante la recopilación de pruebas en cualquiera de las épocas que se creen superadas no son muestras ejemplarizantes para constatar que así lo ha sido y lo es. Porque el resultado llama a la duda pues lo encontrado no es más que una suma de sucesos atroces promovidos por personajes que han marcado la historia del mundo con la impronta de sabios por haber liderado guerras, sometiendo cuando no ha exterminado pueblos enteros, unas veces en nombre de la fe, otras por la libertad y como paradoja están también las de en defensa del progreso, representado cada vez en más y mejores máquinas cuyo fin único ha sido el genocidio. Ante este hallazgo vale preguntar si existe otra raza de animal empeñada con más crueldad en el aniquilamiento de su congénere.

Si la diferencia que separa al ser humano de los otros animales es la razón y su uso, de pronto la medida con la cual se valora esa diferencia no sea la que permita decir que es racional porque defiende y protege la vida sino por todo lo contrario. Lo que convierte la razón no en un atributo del humano si no en su peor defecto, de lo cual si ha dejado pruebas y continúa haciéndolo. Entonces de igual manera se controvierte también la tesis aristotélica base de la ética que reconoce en el humano un ser por naturaleza bueno, siempre tendiendo al bien. Validando la afirmación de Hobbes que muestra al hombre como lobo para el mismo hombre, incapaz de autorregularse y por lo mismo el más agresivo depredador. Comportamiento por el cual no tendrían que buscar hoy evidencias no muy lejos en el tiempo y la distancia, Hobbes y Russell, para demostrarlo bastaría con encender su teléfono móvil o buscar disfrutar del paisaje. 

Por: Ricardo Sarasty.

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