El onomástico debe ser sinónimo de cultura
Emilio Jiménez Santiusti.

Del onomástico ya se habla en otras regiones, sobre todo, por la calidad de artistas que han pasado como Fito Páez o Draco Rosa.

Sin ánimo de criticar a los organizadores, ni más faltaba, al contrario, aplaudo su creatividad para visibilizar nuestra idiosincrasia; considero pertinente ir posicionando al onomástico como un programa cultural poderoso regional, nacional y mundial.

Por los onomásticos han pasado grandes personajes y se han hecho conversatorios interesantísimos de muchos temas que aportan al crecimiento intelectual de quienes participan. Recuerdo uno reciente, pero antes de pandemia si no estoy mal, con la Nobel de Paz, Rigoberta Menchú; el caricaturista y crítico político, Matador y el reconocido académico, Rosembert Ariza Santamaría.       

Si bien siempre ha habido en los onomásticos gran interés por crear programas de cultura con reconocidos expositores, aún falta darle mayor divulgación a los contenidos culturales o académicos. Y no es porque no se dé, es porque estamos en una sociedad, la cual prefiere el ocio que ampliar su conocimiento. Todo Pasto sabía que venía Fito Páez, pero muy pocos hablaron de Rigoberta Menchú, es decir, no es problema de publicidad, es falta de una estrategia comunicativa que involucre a la sociedad con lo cultural.

 

"Me imagino un onomástico con reconocidos conferencistas, una feria del libro, conciertos de bandas para todos los gustos y una exposición abierta a la altura de nuestro arte".

 

Por ejemplo, y para estos casos las comparaciones son válidas, el Hay Festival de Cartagena, presenta una agenda cultural y académica impresionante, el Centro Histórico de la Heroica se viste de intelectualidad, de pensamientos, de construcción de país, y estoy seguro de que no a todos les interesa, pero ahí están, ¿por qué?, porque desde ya promocionan a intelectuales y promueven la importancia individual y colectiva de participar.   

Con el presupuesto de Fito se puede traer a conferencistas fascinantes, y no es acabar con el entretenimiento en el onomástico, es recordar que tenemos carnavales, en los cuales podemos gozar de artistas de talla internacional. 

Me imagino un onomástico con reconocidos conferencistas, una feria del libro, conciertos en nuestro Centro Histórico de bandas para todos los gustos, un reinado serio, una exposición abierta a la altura de nuestro arte, en fin, sentémonos a hablar, entre todos, para hacer un onomástico cada vez más encantador.

 Por: Emilio Jiménez Santiusti

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