FMI: ¿nuevo préstamo con obligaciones dañinas?

Carlos Santa María.

La información atribuida días atrás a CM& según la cual es posible que el gobierno colombiano acepte un préstamo por 9.800 millones de dólares (casi 33 billones de pesos), ha causado un estremecimiento en la sociedad colombiana ahora que se apresta a unas elecciones presidenciales y con una crisis inflacionaria imparable, dejando al hacerlo una deuda impagable.

No se puede olvidar la historia del FMI ya que éste ha sido cuestionado en numerosos foros debido a que maneja una triple táctica que siempre deja en situación de inferioridad a los países a los cuales “ayuda”.

En primer lugar, lo que se presta está sometido a sus propios intereses aprovechando de tener como garantía o hipoteca al propio país y a sus empresas básicas de producción, con lo cual asegura totalmente la inversión. El endeudamiento depende de las garantías dadas.

 

"Un nuevo gobierno, progresista y popular, está obligado a desarrollar la producción nacional y controlar la corrupción en todas sus formas. Esa es la exigencia del pueblo colombiano".

 

Segundo, además de los altísimos intereses y su sometimiento al alza constante del dólar lo que agrava la cuenta a límites insospechados (una doble tributación), se combina con la exigencia de desarrollar sus demandas básicas que consisten en reducir la deuda pública, aumentando los intereses que pagan los ciudadanos y bajar notablemente las inversiones en programas sociales que aportan a las clases más desfavorecidas.

Lo tercero, aún más preocupante, es que se obliga al sometimiento de la política nacional a las órdenes que emanen de esta institución financiera transnacional, con lo cual la soberanía queda en entredicho y sujeta a una visión foránea, extraña.

Los candidatos a la primera magistratura deben pronunciarse claramente diciendo que no aceptarán ningún convenio de este tipo ya que afecta a la patria, a la difícil condición de la población y aumentaría la pobreza en grados extremos, lo que implica violencia desmesurada.

Un nuevo gobierno, progresista y popular, está obligado a desarrollar la producción nacional con alto espectro, exportar más que importar y controlar la corrupción en todas sus formas, manteniendo la soberanía como su estandarte más preciado. Esa es la exigencia del pueblo colombiano.

Por: Carlos Santa María.

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