Maestros: gratitud por siempre
Sofonías Rodríguez.

Justo hoy la celebración con vivencias y recuerdos que reposan en las páginas de esa historia mental. 15 de mayo es el Día del Maestro. Cuando se habla de este personaje lo primero que hacemos es transportarnos a nuestra memorable infancia y recordar en la escuela a quienes nos enseñaron no sólo a leer y a escribir, sino que nos inculcaron principios y valores que poco a poco fueron edificando nuestra personalidad.

Al conmemorar tan significativa fecha decimos que Jesús es el Maestro de maestros porque él mismo llamó a sus discípulos hombres dedicados a sus labores de campo, a quienes les enseñó a entender el sentido de su doctrina a través de parábolas. Su ejemplo se ha propagado por el mundo y su palabra sigue siendo pan de vida. En los claustros escolares la labor del maestro se cumple como una verdadera vocación.

Por eso esta misión siempre tendrá el carácter de sagrada porque dentro de un proceso educativo se va forjando el futuro de los ciudadanos que irán a dirigir los destinos de los pueblos y seguramente lograrán tomar el camino del progreso, como anhelo ineludible de una sociedad que necesita cambios de mentalidad y de actitud.

 

"Que el Señor siga bendiciendo y acompañando a estos queridos y queridas compatriotas portadores de amor y de cariño, capaces de dejar todo a cambio de nada".

 

¿El porqué del título? Simplemente en este día nuestro reconocimiento y admiración por maestras y maestros que prestan sus servicios en las diferentes instituciones educativas de nuestro departamento y la nación, es decir quienes están en plena actividad acompañando a sus estudiantes en la parte académica y formativa.

Otra mención de honor para quienes han laborado en el tiempo necesario, pero que ya no trabajan en las aulas y están ya en uso de buen retiro, pero orgullosos de haber podido servir a la juventud estudiosa en los establecimientos educativos. Ellos no han perdido el título de maestros y la sociedad así los identifica.

Y aquellos que ya no están y que han emprendido el camino sin retorno, igualmente son maestros que en vida dieron todo su esfuerzo y capacidades para formar esos nuevos ciudadanos. Su huella quedó impresa en la memoria y en corazón de quienes compartieron como alumnos o como compañeros de trabajo.

A todos nuestro sentimiento de gratitud por la labor desarrollada en favor de la educación y que el Señor siga bendiciendo y acompañando a estos queridos y queridas compatriotas portadores de amor y de cariño, capaces de dejar todo a cambio de nada. Un Dios les pague para todos.

Feliz día del maestro.

Por: Sofonías Rodríguez M.

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