NO MÁS ESCENAS DOLOROSAS
EDITORIAL

Qué dolorosa y lamentable nos resulta a todos observar en las calles de Pasto, las trágicas imágenes en las que una persona ha perdido la vida a consecuencia de un accidente de tránsito.

Se trata de imágenes tristísimas, que en lo que va corrido del presente año, se han repetido 45 veces en nuestra ciudad de Pasto. Sí, esa es la elevada cifra de quienes han perdido la vida en esta clase de hechos, en la mayoría de las veces, al ser arrolladas por cualquier clase de vehículos.

Nos parece que un número tan alto de víctimas mortales, amerita una reflexión, así como varios interrogantes e inquietudes en torno a lo qué está pasando con el tránsito en la ciudad.

¿De quién es la responsabilidad en estos nefastos hechos? ¿De los conductores o de los peatones? ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Se está pecando por una constante violación de las normas de tránsito? ¿Los motoristas no respetan los semáforos en rojo? O, ¿los peatones son imprudentes?

 

"Qué dolorosa y lamentable nos resulta a todos observar en las calles de Pasto las trágicas imágenes en las que una persona ha perdido la vida a consecuencia de un accidente de tránsito".

 

Por lo que estamos viendo en este 2022, que nos ha resultado fatal en esta serie de accidentes mortales, nos parece que la culpabilidad tiene que ser compartida, a lo que se une situaciones como el enorme flujo vehicular que día a día vemos en la capital nariñense, entre carros particulares y taxis, camiones, buses, bicicletas, patinetas y sobre todo, cantidades de motocicletas, que en las denominadas “horas pico” convierten el tránsito de la capital nariñense en un caos espantoso, en una especie de jungla en la que impera la ley del más fuerte y del más indisciplinado.

Nos estamos refiriendo a una situación de peligrosidad extrema, la cual se comienza a vivir en nuestra ciudad de Pasto, desde las primeras horas de la mañana. En efecto, es el momento en que miles de personas y de estudiantes tienen que acudir a sus sitios de trabajo y a sus colegios y universidades, lo que convierte nuestras calles en pistas de carrera y en una especie de concurso en el que cada quien trata de cometer el mayor número de infracciones de tránsito.

En este sentido, de acuerdo con lo que comenta la ciudadanía, con todo el desorden que se ve en las calles por culpa de los conductores apurados, es un verdadero milagro que los accidentes cundan por doquier. Sin embargo, como lo anotábamos en líneas anteriores, en lo que va corrido del año, los hechos provocados por toda clase de vehículos, han matado a 45 personas en la ciudad de Pasto, lo que a todas luces se constituye en una situación alarmante.

De allí, el llamado que hacemos hoy, para que cada uno de nosotros, conductores y peatones, entendamos la necesidad de respetar de manera total las normas de tránsito. Creemos que no es del caso dejarnos llevar del apresuramiento para poner en riesgo nuestras vidas y las de los demás. También en este orden ideas, otra de las obligaciones de conductores y peatones, es atender al trabajo de los agentes de tránsito, en especial en las riesgosas horas pico, que se registran en la mañana, al mediodía y a partir de las 6:00 de la tarde.

Como lo expresamos al principio de esta nota editorial, no queremos que esa cifra de 45 muertos siga creciendo en lo que resta del año. No. Debemos entender la gravedad de la situación y enarbolar la bandera de la responsabilidad, puesto que no queremos que las vías de Pasto, sigan siendo escenarios de deplorables episodios que ya han enlutado a numerosas familias en la ciudad.

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