Por las víctimas del conflicto

Guillermo Alfredo Narváez Ramírez

Con el convencimiento, la fe y la esperanza de constituir una nación que no está condenada a la sangre, la muerte, la violencia y el dolo; porque la ciudadanía y en cada ciudad o poblado, en campos y fábricas, en escuelas y universidades, en iglesias y academias; porque se puede superar lo que divide al país y porque hay muchas más razones para creer en la paz en Colombia, la Comisión de la Verdad lanzó el Gran Acuerdo por la Convivencia.

Es necesario recordar en qué consiste la Comisión de la Verdad. Ellos se definen sintéticamente así: “Somos una Entidad de Estado que busca el esclarecimiento de los patrones y causas explicativas del conflicto armado interno que satisfaga el derecho de las víctimas y de la sociedad a la verdad, promueva el reconocimiento de lo sucedido, la convivencia en los territorios y contribuya a sentar las bases para la no repetición”.

En concreto, el Acuerdo consiste en un compromiso para construir futuros posibles bajo respeto a la vida de los seres humanos y la naturaleza, a la diferencia y a la dignidad de todos. Fue el resultado de un consenso colectivo desarrollado con representantes de resistencia, reconciliación y convivencia; de proyectos que emanaron en medio de la guerra o que se impulsaron luego del acuerdo de paz.

 

"Quienes han vivido de verdad el conflicto armado, tienen mucho más clara la urgencia de parar la guerra. Tienen la altura y la autoridad moral para reclamar la paz”.

 

Este Gran Acuerdo que, recalcamos, se hace en honor a las víctimas del conflicto, será entregado a los precandidatos a la Presidencia de la República, para que lo entiendan como un mandato que la población exige tener un país donde valga la pena vivir, como lo ha lo planteado por la Comisión de la Verdad.

Durante el lanzamiento, hace unos días, estuvieron presentes voceros de esas experiencias esperanzadoras.

Según la Comisión, así como en su trabajo de estos años han identificado los factores de persistencia en la guerra, también hallaron pistas para buscar la reconciliación.

Dentro del Acuerdo se promueve la inclusión como una de las acciones para poder convivir, aspecto sobre el cual hay mucho por trabajar. Desde la Comisión se dice que “Somos un país homofóbico, clasista, racista o patriarcal. La discriminación es opuesta a la paz, promueve el desprecio. La convivencia es el termómetro que mide la paz.

En cuanto a esa convivencia en medio de las diferencias, los integrantes de la Comisión opinan que la homogeneidad no deja avanzar. Se debe tener en cuenta que los puntos de un acuerdo se hacen entre los diferentes”.

Este Gran Acuerdo se sintetizó en diez puntos, que cualquier persona, puede firmar, es una invitación a que, como sociedad civilizada y humana, emprendamos un camino de reconciliación a pesar de las grandes diferencias.

Preguntados los de la Comisión de la Verdad, por diversos medios de prensa, sobre el por qué ellos lo han promovido, expresaron, que lo hacen para seguir el mandato básico para lo cual fue creado; es la premisa que nos han planificado. Los conflictos se pueden solucionar pacíficamente, así haya diferencias.

Lucía González, comisionada de la verdad explicó que: “El mandato que tiene la Comisión es que además de contar la guerra contemos el correlato de la guerra. Cómo en medio del conflicto, comunidades y personas tuvieron la fortaleza y la capacidad de generar otras condiciones y otras propuestas.

Que, conociendo lo difícil que resulta para quienes vivieron de cerca el conflicto, que se abran a procesos de reconciliación, desde la Comisión expresamos que quienes han vivido de verdad el conflicto armado, tienen mucho más clara la urgencia de parar la guerra. Tienen la altura y la autoridad moral para reclamar la paz. También son fundamentalmente los que perdonan y buscan la reconciliación.

El país, concluye, debería tener conciencia sobre esto y saber que, justamente a ellos, las víctimas, les debemos lo que se ha conseguido de paz.

Por: Guillermo Alfredo Narváez Ramírez

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