¡Qué viva el Carnaval!

ClauZ

La posibilidad de poder volver a vivir el Carnaval de Negros y Blancos en Pasto es una noticia que me llena de felicidad. Durante toda mi vida he sido aficionada y una admiradora de la cultura nariñense y principalmente de las historias que se envuelven detrás de lo que es nuestra fiesta magna.

La idea de que nuevamente nuestros artistas y artesanos llenen de magia los barrios de Pasto es emocionante, y si bien no será de la manera que estamos acostumbrados con la senda y las calles llenas de gente jugando con el polvo, la espuma y el confeti, sí es una esperanza de que el arte otra vez será la ventana de nuestro municipio.

Poco a poco estamos viendo como la ciudad retorna a la normalidad. Después de tantos meses de espera la expectativa por alcanzar la inmunidad de rebaño y lograr que se vacunen el 70% de la población se siente más cerca.

La idea que podemos reactivar la economía de Pasto y con ella los diferentes eventos culturales que son tan necesarios para que los artistas, uno de los gremios más afectados por la pandemia del Covid-19 puedan nuevamente a encantarnos con su talento y llenar de magia la ciudad, es emocionante y debe ser uno de los tantos incentivos para que la gente acuda a la inmunización y juntos podamos resurgir.

La idea de vivir la fiesta magna además de convertirse en un motivo de celebración para los artistas es iniciar el año como más nos gusta a los nariñenses: con celebración, color y arte, es esa ventana ante el mundo en donde por fin nuestro departamento brilla por lo que vale la pena por las figuras únicas que cada año engalanan las calles de la ciudad gracias al trabajo, trasnocho y sacrificio de nuestros artesanos, es mostrar que Nariño es más que violencia y muertes, sino al contrario, un territorio en donde  el músico, el escultor, diseñador, pintor y danzante ha tenido en su gran mayoría que salir adelante solo pero donde quiera que se presente lleva con orgullo el nombre de esta región porque sabe que nació en una tierra de artistas.

Espero que el retorno de la fiesta magna sea solo el principio de un año lleno de magia y de renacer, en donde por fin después de tantas tragedias, pérdidas y miedos por la pandemia desaparezcan y aprendamos a vivir con este nuevo estilo de vida sin dejar de lado que la reactivación  debe convertirse en una realidad y que obviamente es indispensable que empecemos por impulsar, apoyar y respaldar lo nuestro.

Por: Claudia Zambrano Erazo

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