Reactivación en pañales

Miguel Hernández

Oiga, les comento que la tan anhelada reactivación todavía está en pañales y más aún para los artistas, músicos y gremio en general nanay, nanay por ahora y, nosotros que pensábamos que en este fin de año íbamos a cuadrar caja, pero estamos en saldo rojo. No pudimos demostrar en tarima lo que veníamos ensayando y aprendiendo nuevas canciones, manchando y pintando lienzos y allí quedó todo, sin los clientes.

Hace un mes y medio atrás, o sea el año inmediatamente anterior, todos los músicos estábamos en pleno ensayo pensando que la cosa cambiaria de oscuro a claro, pero fue todo lo contrario, solo fueron algunos grupos musicales los que lograron salir de la Ciudad sorpresa de Colombia hacia algunos pueblos a expandir el bullicio musical, y otros nos quedamos a mirar los toros desde la barrera.

Hace unos tres o cuatro años los días de carnaval, o sea del 2 al 7 de enero, teníamos que analizar a cuál pueblo íbamos a ir por lo más cerca de Pasto, o por tener una vía en plenas condiciones para poder regresar con satisfacción, o quién pagaba más para llevarles el mensaje musical carnavalero. Ahora ni lo uno ni lo otro, hasta los famosísimos empresarios musicales se esfumaron y no se asoman por ninguna parte.

Los famosos empresarios es otro punto aparte que tenemos que analizar, ya que ellos se adueñan de los espectáculos y de los grupos y orquestas. Ellos son los que dicen qué grupos y orquestas son los que van a viajar a dichas poblaciones a trabajar. Son los que quitan y ponen en la programación de fiestas en los pueblos de nuestro departamento.

Pero esta vez fuimos olvidados totalmente y estos señores trajeron del norte cualquier banda musical y los regaron en toda la geografía de Nariño.

Bien por ellos, porque los alcaldes de los 50 y tantos municipios de Nariño donde se tira cosmético y talco a lo loco, no fueron capaces de ordenar a su secretario de cultura para contratar ellos mismos a los músicos de su vereda, de su municipio o de otras regiones, porque aquí en Nariño lo que sobra son músicos y talento a la lata, el cual no fueron aprovechados, trajeron vallenatos, grupos y orquestas que se repartieron el botín del erario público y se lo llevaron. Los ejecutantes de mi terruño se quedaron viendo un chispero.

Don Jorgito Zeledón cobra más de 300 millones de pesos, don Darío Gómez bien chumado otros 200 millones, lo mismo que grupos de damitas peruanas que cobran en dólares USA, orquestas que después de la Feria de Cali siguen trabajando por estos lados sureños del occidente colombiano, pero nuestros músicos olvidados ya que los señores empresarios dijeron que con grupitos caseros no ganan el billete deseado.

POR: MIGUEL HERNANDEZ

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