Se abre la frontera

Carlos Álvarez.

Se ve luz al final del túnel con Venezuela. Desde 2019 se cerró a raíz de los acontecimientos con una supuesta ayuda humanitaria de Duque, Guaidó y Estados Unidos. El gobierno venezolano bloqueó la entrada con contenedores. El anuncio de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, levantó el bloqueo en la autopista. Aunque la respuesta de Duque fue fría sin negarse a abrir el comercio, la normalización al menos consular, es el camino lógico conveniente para los dos países. No olvidemos que para Colombia en tiempos de Chávez el comercio bilateral ascendía a 7 mil mil millones de dólares, el segundo socio después de los Estados Unidos. Al alterarse las relaciones cayó verticalmente dejando un enorme hueco que aún no se tapa.

Era la única solución racional encaminada hacia la normalización de relaciones entre dos gemelos que nacieron juntos. Colombia (La Grande) vio la luz en diciembre de 1819 a orillas del Orinoco, en Angostura, en la inmensidad de los llanos venezolanos, todavía humeantes los cañones de Boyacá del 7 de agosto.

Ahí se creó la Gran Colombia, que en 1830 se disolvió muriendo el sueño del Libertador, paradójicamente junto con su fallecimiento ese mismo año en Santa Marta. Colombia, la de hoy, heredó el nombre sustituyendo a la Nueva Granada, integrante de los tres de la original Colombia (La grande).

En época de globalización, las diferencias ideológicas están perdiendo sentido. El mismo Maduro expresó una bienvenida a la inversión colombiana en Venezuela. ¿Si no: recuerdan La Habana y los acuerdos de paz? ¿Recuerdan quien fue “el nuevo mejor amigo¨” del presidente Santos? ¿Quién buscó el contacto con las Farc? O mejor aún: ¿de dónde era el hombre que comandó nuestra independencia y dio el nombre que ostentamos desde el Congreso de Angostura? ¿Dónde están cinco millones de colombianos emigrados en los sesenta por falta de trabajo?

 POR: CARLOS ALVAREZ

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