Soltar para recibir

Daroart

A veces, soltar no es necesariamente un sacrificio ni un adiós, sino más bien un “gracias” por todo lo aprendido. Es dejar ir lo que ya no se sostiene por sí mismo para permitirnos ser más libres y auténticos y así recibir lo que tenga que llegar.

A medida que vamos creciendo nos volvemos hacedores ¿De qué exactamente?! De todo! Porque desde que salimos del vientre de nuestras madres  nos aferramos a la luz, a ese primer aliento, al llanto, al sensible y cálido abrazo del amor.

Sin embargo, cuando nacemos, nadie nos advierte que este camino es longevo para el sentimiento y precoz para el universo.
Entonces aprender a soltar, no significa resignarse o ser un perdedor, simple es la oportunidad de tener una mano disponible, un sentimiento, un amor, un trabajo, una mascota, un viaje, un aliento, una vida.

En muchas ocasiones nos aferramos a nuestras emociones y sentimientos, o aquello que llaman dependencia emocional, por más daño que nos haya hecho.


Aunque la vida es muy corta para vivir permanentemente frustrados. Por ello, y si de verdad deseamos ser felices debemos ser capaces de tomar decisiones, de saber en qué y en quién deseamos invertir nuestro tiempo. Ahora bien, decidir implica muchas veces tener que renunciar, una decisión que se debe tomar de forma consciente y madura asumiendo las consecuencias.
                                                       
Suelto, entrego, confío y agradezco, porque hay que dejar ir lo que no quiere quedarse, lo que pesa, lo que ya es falso… Para permitir así que en nuestro corazón solo quede lo que es auténtico.

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