Un esperpento en un articulito

Carlos Álvarez.

En la noche del 6 de diciembre de 2021 un grupo de representantes a la Cámara, aprobó el más grande esperpento, entre otros muchos que acostumbran sin tener idea (aunque así fuera no les importaría), limitar la libertad de expresión contenida en la Constitución Nacional.

Ese oso jurídico fue introducido en por el representante Lorduy (recuerden los famosos articulitos, sobre todo aquel de la reelección de Uribe) en la ley anticorrupción. Quiere que los denunciantes de hechos de corrupción de funcionarios públicos reciban penas más severas que los propios denunciados. Este orangután ni siquiera pasaría la portería de la Corte constitucional cuando vaya a revisión. Es una mordaza que se le pone a la libertad de expresión, da vía libre a funcionarios para que cometan fechorías por el miedo instaurado a denunciarlas de la gente de prensa o ciudadanos corrientes. Esto no se ha visto sino en los regímenes fascistas y dictatoriales, ¿pero en Colombia? ¿Que el mismo gobierno y el partido de la ultra derecha en el poder que hablan con la boca llena de democracia y participación?; se están desmintiendo en lo que dicen creer. Así estamos.

Como en ésta columna tratamos preferentemente asuntos internacionales, vamos a citar al columnista Emmanuel Vargas Penagos de la Silla Vacía, sobre los entronques del “articulito” con instituciones del Derecho Internacional que viola olímpicamente; de manera resumida por falta de espacio:

-Declaración de Principios sobre la Libertad de Expresión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Cidh)

-Observación General 34 de Comité de Derechos Humanos de Las Naciones Unidas.

No hacen falta comentarios, un atropello a los derechos fundamentales como este no los merece. Mantengamos bien abiertos los ojos sobre quien se va a elegir. La prensa publicó los 73 nombres de semejante ocurrencia que se sobran en “sabiduría” sobre los más elementales principios de Estado democrático. ¡Ojo!

Por: CARLOS ALVAREZ

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