UN NO ROTUNDO A LA PÓLVORA

EDITORIAL

Nos parece muy bien que, desde ya, con la suficiente antelación, en nuestro departamento de Nariño se haya iniciado la campaña de prevención en contra del uso de la pólvora.

Esperamos que estas campañas encuentren oídos abiertos en la comunidad, puesto que en realidad estamos cansados de que cada año se inicien con bombos y platillos esta clase de iniciativas, pero al final de cada año terminemos en nuestra región con unos saldos terribles en lo que tiene que ver con el número de personas -entre ellas muchos niños- a consecuencia de la pólvora.

En ese sentido no sabemos qué hacer para que la gente entienda de una vez por todas que la pólvora está prohibida para usos fuera de los permitidos por las autoridades y quienes la compren para cualquier clase de celebración se convierten en cómplices de un delito.

 

"Nos parece conveniente que las campanas de alerta se hayan echado al vuelo con la suficiente antelación, puesto que no podemos permitir que nuestro departamento de Nariño siga apareciendo cada año como uno de los más afectados de Colombia, en lo que tiene que ver con los lamentables episodios de personas quemadas o lesionadas con pólvora".

 

Pero lamentablemente la gente es terca, o mejor dicho irresponsable, e insiste en usarla en toda clase de celebraciones, en especial las que ya se comienzan a acercar, como lo son las festividades de Navidad, fin de año y Carnaval de Negros y Blancos.

Lo que es peor y aberrante es que muchas veces esa utilización se hace por parte de personas en estado de embriaguez y lo que es peor se permite su uso por parte de los menores de edad, a pesar del terrible peligro que esto conlleva, el cual incluye riesgo de muerte.

En unas épocas tan difíciles por las que hemos pasado debido a la pandemia de Covid-19 consideramos inconcebible que sigamos intentando aumentar los males con la pólvora, cuyos estragos son terribles ante las espantosas quemaduras que causa, las mutilaciones y las marcas que deja de por vida a quienes se convierten en sus víctimas.

Por ello nos parece conveniente que las campanas de alerta se hayan echado al vuelo, con la suficiente antelación, puesto que no podemos permitir que nuestro departamento de Nariño siga apareciendo cada año como uno de los más afectados de Colombia, en lo que tiene que ver con los lamentables episodios de personas quemadas o lesionadas con pólvora.

Por ese motivo nuestro llamado es para que cada uno de nosotros en lo que tiene que ver con este delicado tema del uso de la pólvora, sea responsable y no permita bajo ningún punto de vista que este producto llegue a sus hogares.

Igualmente se deben atender las campañas como la que se acaba de iniciar, puesto que duele decir que en años anteriores la mayoría de ellas, realizadas con la mejor intención e inclusive bastante realistas como la del afiche de un niño quemado, no surtieron mayores efectos y los índices de personas afectadas por la pólvora no disminuyeron.

Ahora lo que queremos es que no haya –como debe ser- ninguna persona quemada en Pasto, en nuestro departamento de Nariño y en todo el país. Decimos que así debe ser, puesto que es de suponer que las leyes fueron elaboradas para cumplirlas.

Nos parece que ha llegado el momento de decirle un NO rotundo a la pólvora para que de esta manera la tradicional alegría de las fiestas no se transforme en dolor y pesares, como ocurre muchas veces por culpa de una irresponsabilidad que solo podemos calificar como criminal.

Esperamos, entonces, que este año sea diferente y la pólvora, como ya es costumbre, se nos convierta en un motivo de grandes pesares. Eso no es lo que queremos en unas épocas donde lo único que debe imperar es la alegría y el alborozo.

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