Y vamos otra vez

Mauricio Muñoz

Meses atrás una gran parte de la ciudadanía se levantó en masa a manifestarse ante varias iniciativas del Gobierno Nacional con las que se afectaba directamente el bolsillo de los colombianos, 2 meses de paro continuo que se desarrolló en medio de marchas y bloqueos que demostraron dos cosas, la primera, una palpable deslegitimación de la mayor parte de instituciones públicas y en segunda medida, somos un país visceral, reaccionamos con odio irracional para después pasar a un momento de desconcierto en donde queremos todo, pero a la vez nada.

No podemos ocultar el sol con un dedo, lo que parecía en un comienzo una “Primavera Colombiana”, dio paso al caos y la anarquía total, en donde cada bando en disputa hizo y deshizo, dejando como saldo muertes de jóvenes, heridos de gravedad y grandes pérdidas materiales.

Lejos de las pérdidas económicas el problema radica en que en dos meses se buscó hacer mucho, pero en realidad se logró muy poco y una gran parte de esta situación se produjo por la falta de caudillos que tomen la bandera de las causas que generaron la manifestación, lo que terminó desencadenando jornadas de violencia irracional que quedarán en la historia de Colombia como lo que pudo ser, pero no.

Meses después los indígenas del Cauca vuelven a amenazar con un cierre de la vía Panamericana, según la información que se maneja, es por el incumplimiento del Gobierno Nacional frente a lo pactado un año atrás. Los representantes de las comunidades han dado como fecha cero para el cierre de la Panamericana el próximo lunes 18 de octubre.

Desde mi humilde opinión y como un nariñense de a pie, espero que los indígenas reflexionen, pues esta situación va a encarecer aún más los precios de los alimentos y de las materias primas, costos que en el momento ya están por las nubes y que, por lo visto, a nadie le preocupa. Nuestra economía recién se está recuperando de las duras afectaciones que se han registrado durante el último año y medio y no es justo, ni para las amas de casa, ni para los trabajadores del día a día, o cualquier ciudadano volver a pasar semanas de carestía a causa del cierre de las vías.

A los amigos indígenas les propongo algo, piensen en alternativas que les permitan alcanzar sus objetivos, en donde se hagan sentir ante quien se tienen que hacer sentir, sin hacer daño al pueblo. De igual manera es importante realizar una buena negociación, alejándose de la búsqueda de los intereses particulares, sino pensando en quienes representan, y mi última recomendación, voten a conciencia, no se dejen comprar por dádivas pasajeras para que así, la exigencia de lo pactado por las vías de hecho sea el último recurso y no el pan de cada día.

Por Mauricio Fernando Muñoz Mazuera

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